UNIVERSUS DEI
Vestigios de lo sagrado en la plástica de Marisa Caichiolo.


"Los nombres son demasiado estrechos para Dios. El nombre es una prisión, Dios es libre”. Niko Kazantzakis

Envestido en lo primigenio, más allá de la tiranía de lo trivial, el espíritu se explaya, despliega extático al océano de lo divino; no se entretiene más en el veleidoso himno de las nacionalidades ni en la mensurable estancia de lo profeso.

Inscrita la raíz del cosmos en su psique, el hombre se desmultiplica en uno para volverse todos: ya no es sólo Eucaristía en el Templo, Tora en la Sinagoga, Mantra a las orillas del Ganges, Peregrinación a la Meca, Monje ascendiendo el Himalaya.

Religado al origen, el hombre verifica públicamente su actuación en el mundo: la meditación deja de ser privada, el rezo se realiza en acción, la contemplación involucra al otro, la compasión se vuelve experiencia directa, el salmo se hace pan y su ausencia obliga a la revuelta.

Ecosistemas cosmogónicos, las religiones sólo poseen diferencias sutiles; velos delicados, menguantes axiomas que, como teoremas etéreos, exiliándonos del conocimiento total, disimulan tanto la ascesis como la revelación, la transitoriedad como la iluminación.

Basada en la experiencia de la realidad, la visión mística acaricia la conciencia y nos revela —en el ritual, el sacramento, la festividad, el acto de devoción o la física cuántica— las bondades inherentes a lo Universal (Samadhi, Kenscho, Fana, Epifanía...); posteriormente, desembelesada del regocijo, la percepción divina trasmuta su miríada a reglas de oro y códigos morales: los diez mandamientos, los preceptos budistas, las tradiciones de Mahoma y las obras de misericordia cristiana. Conversiones siempre de lo celeste a lo terrenal: cartografías de lo inefable.

En su propuesta SACRED DRESSES (VESTIDOS SAGRADOS), Marisa Caichiolo nos advierte del vacío unívoco que ocupa o deja cuerpo, de la reciproca aseveración noticiosa del mito, del imborrable caudal del símbolo.

Desde el proceso creador de su lenguaje pictórico, Marisa Caichiolo nos acerca a la armonía cósmica de la ancestralidad religiosa. Holoplástica de lo sagrado, su convocatoria devela, unifica, reintegra. Vestidos o vestigios para recuperar la danza eterna de la sílaba, para hacer del salmo carne melodiosa, para sobreexcitarnos en la plegaria y sus diversificados recorridos astrales...

Cabría decir que, sugerido, casi geográfico, el color resulta evocante: el turquesa, breve, como una herencia; el rojo, muy seguro, por momentos excelso, distribuyendo el peso de la oxigenación en la prendas; el negro, purificadora ceniza solar... La textura es manifiesta, cosmogónica: se deja sentir en su lírica visual.


Más que estandartes o sudarios, kesa*. Más que una representación traslaticia, Bíblia de mantras, Tora evangélica, Corán orácular. Contemplaciones nutricias de un mundo antiguo, recompuesto, sirviéndose como una revelación: ahí está la vestimenta, el hábito descorporizado, ahora podremos observar el Universo en su desnudez plena.

Rael Salvador
rael_art@hotmail.com

* Kesa: Pedazos de tela que se recogen los monjes budistas de donde incineran los cadáveres (sirven también los paños utilizados en los partos y en las reglas de las mujeres, todo lo que está manchado, lo que nadie quiere o está destinado a la basura) y que luego se cosen para conformar una vestimenta y ésta se pasa de generación en generación.

tus vestidos son crisálidas, argumentos que flotaron como olas sobre la piel: Estos vestidos son desencubrimientos, que ahora reclaman la cosmología del exilio... La gente no lo sabe, pero ahí está, perturbando el presente, la mariposa química del recuerdo... Una memoria arquetípica, voluptuosamente genética, que complace la maestría del que traza los mapas sanguíneos, los relámpagos furiosos del universo, la guía suprema de nuestro encaminado espíritu...

Rael Salvador
Art Critic & Writer
rael_art@hotmail.com
Mexico